Hola guapa. Que estaba yo con mi capitulo del culebrón,...

Acabo de entrar en el Diario de León y veo este artículo hablando de la fiesta del pueblin ¡caray! que generosa está la Junta Vecinal, así da gusto, que pena no estar por ahí, menuda fiestorra chula se puede organizar

DIARIO DE LEÓN
Pilar Infiesta | redacción 30/05/2013
Conscientes de que la unión hace la fuerza, los vecinos de Canales (Soto y Amío) han decidido arrimar el hombro y colaborar juntos para recuperar mañana la fiesta ‘grande’ del pueblo: el Corpus Christi, un festejo que cayó en el olvido hace una década por falta de público e implicación para organizarlo.
Ahora, las asociaciones Ascuca y El Calecho se han puesto de acuerdo para retomar el espíritu festivo y de hermandad en la localidad, con patrocinio de una generosa junta vecinal, que aporta 4.000 euros para el acontecimiento. Los actos comenzarán a la una de la tarde, con la misa de Corpus, que servirá, además, para celebrar dos comuniones. Después, el pendón acompañará a la procesión, y los mozos y mozas que acudan estrenarán una camiseta oficial con ese símbolo.
Tras el recorrido, se servirán pinchos de empanada y tortilla en la puerta de la iglesia, donde se mostrarán 35 fotografías antiguas. La jornada incluye una verbena, a partir de las 23.30 horas, con la Orquesta Brasil (once componentes), y una chocolatada, a las 2.00 horas de la madrugada. «Queremos comenzar suave, sin carreras de cintas u otras actividades, para ver cómo responde la gente en estas fechas tan tempranas. Esperamos que bien, porque todos estamos muy ilusionados en recuperar esta fiesta, que es la principal de Canales», explica José Ángel Álvarez, de El Calecho.
Los jóvenes también se han volcado con la celebración de mañana, colocando carteles en los municipios vecinos y asumiendo la gestión del bar que se colocará ese día. «Se trata de encender la llama para que la fiesta no muera y para conservar las tradiciones que dan sentido al pueblo», matiza. Unas tradiciones que desde abril del 2008 se intentan poner en valor gracias a un filandón cibernético que unió a descendientes del pueblo en Europa y América, que comenzó a representarse en vivo el 2009.

Es tarde pero te contesto. Que razón tienes, me acuerdo del día de Corpus hace taitantos años, cuando todos si o si, se iba a Canales en aquel Seat 1400, que parecía un tanque. ¿Te acuerdas del año del centollo/a con Abuelita Lupe, mientras estábamos en misa en aquellos reclinatorios que nos hacía el Abuelo Marciano?; pues cuéntalo, que a mí me da la risa, jajajajaja.....

Yoliiiiiiiii, cuentanos lo del centollo/a, encantada de saludarte Carmen. Hablando de reclinatorios, en mi casa había uno, forrado el asiento de terciopelo rojo, muy chuli, un día en misa, llevaba yo unos zapatos de charol muy bonitos, con unos lengüetos que pa qué, como era bastante cabra y me aburría, metí las lengÜetas en los barrotes bajo el asiento, total ¡que cuando quise deshacerme del reclinatorio, hizo especie de balancín y metí un coscorrón contra el confesionario que pa haberme matao... Caí todo lo larga o corta que era hacia atrás con la sillita de marras y las lengüetas de los zapatos de charol allí quedaron como encajados, que creo me ayudaron a desatascarme, algún feligrés o párroco, vaya usted a saber, sólo me acuerdo de la vergüenza que pasé. Nunca más metí los pies en las barras del reclinatorio, para por si....

Hola guapa. Que estaba yo con mi capitulo del culebrón, ya sabes que hasta 5.30 no recibo jajjajajaja
¡Anda guapa que te pasa ca cosa...... menuda buena pieza debiste ser jjajajaja
Nosotros teníamos dos reclinatorios que nos había hecho mi padre de forja con su asiento forradito y toda la pesca pero estaban en la casa vieja y con el derrumbe no se qué sería de ellos. Los teníamos en la capilla de La Piedad pero se quitaron cuando se reformó la iglesia y pusieron bancos
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Por cierto que ya le envié mi dirección a Nieves, a ver si lo lee pronto y nos da tiempo antes de que me vaya.
Y ahora voy con lo del centollo que digo yo que lo podía haber contado ella que también estaba allí, ¡que jodía!