La
corrupción golpean la imagen de la clase
política Y LA CASA REAL
La proliferación de casos de corrupción política en
España en los últimos meses, con los dos últimos episodios, el 'caso Bárcenas', que pone en jaque la reputación del partido en el
Gobierno, el
PP, y las supuestas cuentas suizas de la
familia Pujol, han ahondado en la desafección y en la desconfianza de los ciudadanos hacia la clase política.
Resulta muy significativo que la última
encuesta del CIS, hecha pública a principios de enero, ponga de relieve que los partidos y los
políticos en general, así como la corrupción y el fraude, son, tras el paro y la situación económica, los aspectos que más preocupan a los ciudadanos
españoles, muy por delante de asuntos como la
Sanidad, la
Educación o la Justicia.
El de España no es un caso aislado; de hecho, la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, advirtió recientemente de que "tres cuartas partes de los europeos siguen considerando la corrupción como un gran problema en sus sociedades" y de que los resultados de la lucha contra el fraude en la UE son "insuficientes".
Pero la oleada de tramas corruptas desveladas en nuestro país en los últimos años, con episodios que afectan incluso a la imagen de la propia Familia Real ponen de relieve la urgente necesidad de un proceso de higienización
democrática e institucional, con mecanismos de control de la financiación de partidos y entidades públicas y de depuración de responsabilidades que pongan coto a la corrupción, restablezcan la credibilidad de la clase dirigente y eviten que se produzcan nuevos episodios en el futuro.