Como el año pasado, se volvió a liar. La Pandemia,...

Buenos días.

Temperaturas suaves en la mañana por tierras del sur segoviano.

Mientras las aves cantoras de la mañana alegran con sus trinos de buenos días a paseantes y espectadores oyentes, desde las arboledas que bordean el riachuelo donde los corzos abreban; observó todos los días a dos mochuelos que han cambiado su hábito, siendo aves nocturnas, entran y salen de una de las muchas oquedades de lo que fue un gran olmo.
He vuelto al lugar en horas de calor y, he tomado con mis manos a la mamá mochuelo y dos polluelos ya a punto de volar, al papá mochuelo lo vi salir antes de acercarme. No opusieron resistencia. La responsabilidad de no hacerles daño, el sentir su plumaje, su cuerpo entre las manos, y sus redondos ojos mirándome, me invita a dejarlos con suavidad en el interior de su nido.
Todas las mañanas les dejo alguna comida. En breves días, los cuatro saldrán a buscar su cena-desayuno, hasta que los jóvenes encuentren otro lugar donde vivir. La vida sigue.

Los contagios, ucis con demasiados enfermos, fallecidos en demasia siguen, nosotros debemos no dejar la rutina de mascarillas puestas, lavado de manos y distancias sociales. Alejarse de negacionistas es bueno.

Feliz sábado

Como el año pasado, se volvió a liar. La Pandemia, sigue a sus anchas, por culpa del Gobierno Central.